10 de diciembre de 2014

MÉTODO DE DECROLY

Según Decroly la finalidad de la Escuela es preparar al niño para la vida social y debe ser iniciado en el conocimiento de su propia personalidad (consciencia de su yo; de sus necesidades, aspiraciones, fines e ideales), y en el conocimiento del medio natural y humano en el que vive.
Se sustenta en que el descubrimiento de las necesidades del niño permite conocer sus intereses, los cuales atraerán y mantendrán su atención y así, será el propio niño quien busque el conocimiento.
Defiende la observación activa del medio como método a seguir, la supresión de un horario fijo y la enseñanza cíclica para que en cada curso se desarrollen nociones de las distintas asignaturas. Sugiere un ratio máximo de 20alumnos por aula y que la escuela debe permitir al niño expresar sus tendencias a la inquietud y el juego.
Señaló un programa de estudios y un método de enseñanza más en armonía con el desenvolvimiento psicofisiológico del niño y con su manera de comportarse en la vida en la sensación intuitiva, concreta, experimental y razonada, asociada a la observación directa y a la expresión con todas sus formas, de tal manera, que solo llega el niño a lo abstracto por una escala. de grados así imperceptibles.

El Método Decroly consta de cuatro principios básicos:
1) Principio dominante de respeto al niño “Escuela por la vida y para la vida”: Cuyo objetivo era adaptar al individuo a la vida social y que el propio medio constituyese un recurso para la formación del niño.
2) Principio de libertad: Con este se respetaba la autonomía del alumno, sus intereses y tendencias naturales, a los cuales se inclinaba la escuela y labor del maestro.

3) Principio de individualización: Para lograr la libertad del sujeto, cada alumno será sometido a una actividad personal, directa y diferenciada adaptada a sus aptitudes e intereses.

4) Principio de actividad: Que sostiene que hay que provocar un trabajo constante en el individuo.
Decroly llega a establecer cuatro necesidades primordiales a las que se dirige la actividad humana:
·         Necesidad de alimentarse: Comida, bebida, respiración, limpieza... Sería las necesidades más básicas de supervivencia.
·         Necesidad de luchar contra las intemperies: Alude a la necesidad de llevar ropa, de tener una casa, de refugiarse del mal tiempo.
·         Necesidad de defenderse: Hace referencia a la necesidad de adquirir conocimientos para defenderse en la vida, es decir, el adiestramiento, la instrucción la educación.
·         Necesidad de trabajar: Se refiere a la necesidad de capacitarse para la vida laboral.
Asimismo, para Decroly el medio es una pluralidad compuesto por el niño y todo lo que lo rodea. En palabras de Pestalozzi "El niño en el centro de todo"
. Su método de enseñanza y el procedimiento de aprendizaje de Decroly, se basa en: Observación, asociación y expresión.
·         Observación: Acostumbrar al niño a hacerse cargo de los seres, las cosas, los fenómenos, etc. Esto supone el cálculo y la media, el lenguaje y las ciencias naturales. El niño obtiene los conocimientos mediante la observación del entorno y con la ayuda del maestro.
·         Asociación: Relacionar los conocimientos adquiridos por la observación.
·         Expresión: Comprobar la legitimidad de los juicios del niño, es decir, el nivel de adquisición. Corresponde a la expresión oral y gráfica, a los dibujos, los ejercicios físicos y los trabajos manuales que demuestran si el niño ha obtenido y retenido realmente los conocimientos aprendidos.

Para Decroly, estas tres fases encierran el aprendizaje a través de sentir, pensar y expresar, que forman la trama de la actividad mental.
Fundamentos psicofisiológicos
·         1º Aprendizaje para la vida, y debe tener por base las necesidades del hombre según su constitución psicológica y la constitución social.
·         2º El maestro debe procurar crear en el niño el hábito y el gusto por el trabajo y el estudio, tratando de hacer atractivas las lecciones mediante la constante excitación de los sentidos del niño.
·         3º El profesor no debe suprimir la libertad del niño, sino por el contrario, en dar entera satisfacción a sus necesidades de actividad y movimiento.
·         4º La escuela está en todas partes: la cocina, el comedor, el jardín... etc. Partiendo de esto, afirma que cualquier lugar es válido para el aprendizaje, y que estos espacios ofrecen más posibilidades que el aula propiamente dicha.
·         5º La enseñanza debe proporcionar al alumno buenos métodos de trabajo. Por eso, se le enseña, a aprender a organizarse y a informarse.

·         6º La estudios de un niño deben seguir una secuencias cronológica.



9 de diciembre de 2014

Leyes de educación durante el Franquismo


Promulgada en la posguerra española esta Ley que sólo afectaba a la Enseñanza Primaria complementada por un Decreto en 1967. Recogía la ideología del régimen de Franco considerando a la educación como un derecho de la familia, la Iglesia y el Estado, por lo que ésta se veía marcada, como es comprensible, por el pensamiento nacional-católico de orientación fascista, aunque particularmente rediseñado por el franquismo, partiendo de las ideas que planteaba José Antonio Primo de Rivera.
Por ello, la Educación Primaria tenía un carácter confesional, patriótico, social, intelectual, físico y profesional. Buscaba con hincapié la unificación lingüística de todo el Estado, dado que los nacionalismos catalanes y vascos habían sesgado a la nación durante la Segunda República. Declaraba además a la Educación Primaria obligatoria y gratuita con separación de sexos.
Esta ley, homóloga a la anterior, regulaba la enseñanza secundaria o media y también fue reformada en 1967. Era una ley confesional e ideológica. A las enseñanzas medias se accedía mediante una prueba de ingreso. La ordenación establecía bachilleratos de plan general y de plan especial. El bachillerato de plan general constaba de un bachillerato elemental de cuatro años de duración, una reválida para acceder al bachillerato superior de dos cursos más y otra reválida. El bachillerato de plan especial, laboral, constaba de cinco cursos y otras dos reválidas. Además, existía un curso de preparación para la Universidad.
Con esta ley se pretendía dotar al país de un sistema educativo más justo, más eficaz y más en consonancia con las necesidades de los españoles. Los criterios básicos para esta ley fueron la unidad, abarcando los distintos niveles educativos, la interrelación entre ellos, y la flexibilidad.
La estructura del sistema educativo quedó establecida como sigue:
·         Educación Maternal, de dos a cuatro años. Era voluntaria y se impartía fundamentalmente en centros privados y guarderías.
·         Educación Preescolar, de cuatro a seis años. Era voluntaria y se impartía en centros públicos y privados por profesores especialistas en Preescolar. El currículo se limitaba a los aspectos madurativos y a la preparación para las materias instrumentales: prelectura, preescritura y precálculo.
·         Educación General Básica (EGB), de seis a catorce años. Era obligatoria y gratuita. Los ocho cursos estaban divididos en dos etapas (Primera Etapa los cinco primeros cursos y Segunda Etapa, los tres restantes) y tres ciclos.
·         El Ciclo Inicial, de seis a ocho años de edad, comprendía los dos primeros cursos.
·         El Ciclo Medio, de ocho a once años, abarcaba los cursos tercero, cuarto y quinto.
·         El Ciclo Superior, de doce a catorce años, comprendía los tres últimos cursos.
El alumnado podía obtener uno de estos dos títulos:
·         Graduado Escolar, cuando se superaban con éxito los objetivos de los ocho cursos de EGB. Permitía al alumnado continuar estudios de Bachillerato o de Formación Profesional.
·         Certificado de Escolaridad, que acreditaba haber cursado los ocho años de escolaridad pero no informaba de su aprovechamiento. Sólo daba acceso a la Formación Profesional o al abandono del sistema educativo.
La estructura interna de las materias se estableció en las Nuevas Orientaciones Pedagógicas (1970). El profesorado en esta Ley abarcó a los antiguos Maestros de Primaria homologados con los procedentes de la Reforma que por primera vez los incluía en la Universidad con rango de Diplomados Universitarios y títulos de profesores de Educación General Básica.
El modelo de enseñanza seguido en esta Ley fue tecnocrático, de línea conductista. Seguía en términos generales una idea del aprendizaje de tipo proceso-producto. El modelo de profesor fue consecuentemente técnico y competente que diseñe buenos programas con objetivos claros y medibles.

Las primeras actuaciones franquistas en educación.
Tras la sublevación se constituyó la Junta Técnica del Estado, y dentro de ésta la Comisión de Cultura y Enseñanza, presidida por J. María Pemán, de la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, y como vicepresidente a Enrique Suñer, de la Federación de Amigos de la Enseñanza (pantalla de las congregaciones religiosas que se dedicaban a la enseñanza).
El 30 de enero de 1938, el Ministerio de Instrucción Pública cambia de nombre en el bando sublevado y pasa a llamarse Ministerio de Educación Nacional, siendo Pedro Sainz Rodríguez1 el primer ministro de educación franquista; había adquirido experiencia en educación durante los gobiernos de la Dictadura y de la República. Entre las primeras medidas que toman hay que señalar que suprimen el laicismo, la coeducación y la enseñanza de las lenguas distintas al castellano; la religión católica se identifica con la esencia de la Nuevo Estado y se impone la religión como obligatoria; implantan una rígida censura en los libros de texto, e imponen la educación separada por sexos, empezando una cruel depuración de enseñantes de todos los niveles…; en resumen, inhiben y subordinan los intereses del Estado a los intereses del catolicismo más rancio y conservador.
El franquismo triunfante, además de desmontar todo el edificio educativo republicano, ejerció sobre los docentes una represión intensa y despiadada. Las represalias llegaron como resultado de un proceso de depuración, de “limpieza”, como gustaban recordar los vencedores de nuestra última Guerra Civil, desarrollado en aquellos años malditos durante los que se ejerció una feroz coerción sobre toda España, pero eligiendo el terreno de la educación como preferente, para que sirviera como ejemplo de escarmiento a toda la población. Por eso, los castigos se cebaron en los maestros y maestras, en los profesores de instituto o de universidad.
La depuración de maestras y maestros republicanos.
La depuración establecida por el régimen franquista abarcó a todos los ámbitos de la sociedad española; cayeron en una aberración jurídica, en lo que se conoce como una “justicia al revés”, se juzgaba y condenaba a quiénes habían sido leales al gobierno republicano legal y democráticamente constituido.
Fue una represión militar, pues constituyeron tribunales militares y aplicaron el código de justicia militar, una (in) justicia ordenada por los vencedores y a su servicio. Aunque hay diversos estudios parciales, la verdad es que no hay un estudio global sobre la represión al magisterio en toda España, lo que nos impide saber a ciencia cierta a cuántos fusilaron, a cuántos encarcelaron, a cuántos suspendieron de empleo y sueldo y a cuántos quedaron ratificados en sus cargos por ser adictos al régimen. Lo que si sabemos es que todos pasaron por los tribunales de depuración, todos y todas.
 LA DICTADURA DEL GENERAL FRANCO. 1936-1975.
El régimen político que se impone en España a partir de la guerra civil no se preocupa de diseñar un sistema escolar distinto del preexistente. En los primeros años, la educación sólo interesa al Gobierno como vehículo transmisor de ideología, sin importarle en exceso su organización y estructura interna. Así, proliferan decretos y órdenes ministeriales con una sola idea: la educación debe ser católica y patriótica. Hay, por tanto, un rechazo frontal a la política educativa de la República.
Podría caracterizarse someramente el sistema escolar de la posguerra por una serie de rasgos. En primer lugar, se define una enseñanza confesional católica basada en tres premisas fundamentales:
·           Educación de acuerdo con la moral y dogma católicos
·           Enseñanza obligatoria de la religión en todas las escuelas
·           Derecho de la Iglesia a la inspección de la enseñanza en todos los centros docentes.
Se observa igualmente una politización de la educación por medio de una orientación doctrinaria de todas las materias. En tercer lugar, se establece la subsidiariedad del Estado en materia de educación, porque es la sociedad la que asume las competencias en este terreno; ello no se entiende como subsidiariedad en el sentido liberal, sino que significa que el Estado se desentiende de la tarea educativa y la deja plenamente en manos de la Iglesia. Como ya se ha dicho, se produce una ruptura total con la época anterior, rechazándose todos los avances de la república en cuanto a la renovación de los métodos pedagógicos y mejora del  nivel intelectual de la enseñanza. También es importante la separación de sexos, debida a la 6 prohibición de la escolarización mixta. Y, por último, se incrementan el elitismo y la discriminación en la enseñanza, manifestados principalmente en la existencia de un sistema educativo de «doble vía»: el Bachillerato para las elites y otra vía para las clases más desfavorecidas.
En este período se promulgan cuatro leyes importantes en materia de enseñanza. La primera, la Ley de Reforma de la Enseñanza Media, de 20 de septiembre de 1938, pretende regular el nivel educativo de las elites del país. En esa misma línea, el 29 de julio de 1943 se promulga la Ley que regula la Ordenación de la Universidad. La tercera ley, que afecta a la Enseñanza Primaria, deberá esperar hasta el 17 de julio de 1945, y la cuarta, la Ley de Formación Profesional Industrial, hasta el 16 de julio de 1949.
En la década de los 50 se observa una cierta apertura en el mundo de la enseñanza. Persisten la confesionalidad y el predominio de la Iglesia, pero remiten un poco el patriotismo y la preponderancia del adoctrinamiento político sobre lo técnico pedagógico.
Tres leyes básicas se promulgan en esta etapa. En primer lugar, la Ley sobre Ordenación de la Enseñanza Media llamada «Ley de Ruiz Jiménez», de 26 de febrero de 1953. Esta normativa significa un nuevo enfoque de la educación, menos dogmático y más atento a la calidad intelectual de la enseñanza; además, supone un primer paso hacia la generalización de la escolaridad hasta los 14 años, aunque se mantiene la doble vía. La segunda ley fundamental, decisiva en este caso para la escolarización real de la población infantil, fue la de 22 de diciembre de 1953 sobre Construcciones Escolares, donde se establece un sistema de convenio entre Estado y ayuntamientos y diputaciones para la construcción de escuelas.
Por último, la Ley de 20 de julio de 1957 sobre Enseñanzas Técnicas contribuye también, de
alguna manera, a la «normalización» del sistema, al incorporar a la Universidad las escuelas de ingenieros y arquitectos y abrirlas a un mayor número de alumnos.
En los años 60, la expansión económica, el proceso de industrialización, la explosión escolar pesar de que entre sus promesas electorales se incluían profundas reformas educativas, el alzamiento militar, que trajo consigo la guerra civil y el final de la República, no permitió su puesta en práctica.
El 18 de julio de 1936 comienza la guerra civil española con el alzamiento militar del general Franco. Durante los tres años que dura la confrontación, la vida social, cultural y política del país vive conmocionada, por lo que habrá que esperar hasta la victoria de los sublevados para reanudar la historia del sistema educativo español.







5 de noviembre de 2014

El profesorado de educación infantil en España, evolución histórica GRUPO 7


La evolucion del profesorado de educación infantil en España.

Resumen:
     El principal objetivo  de este trabajo es mostrar la evolución formativa del profesorado.  En líneas generales podemos destacar que se plantearon varias leyes para mejorar la formación de los maestros en la E.I., además del impulso de la ILE para incoporar la escuela normal en la universidad, la LOGSE provoca un gran cambio en el proceso educativo evolucionando en el siglo XIX gracias a la regulación de la profesión del magisterio de educación infantil.

Palabras clave: Educación, Institución Libre de Enseñanza, cambios.
Introducción:
     Este trabajo se plasma en la formación y evolución del profesorado en E.I. Partimos de la Institución libre de Enseñanza (ILE), creada en 1876, que llevó a cabo una importante tarea de renovación cultural y pedagógica  inspirando posteriormente a la II República.
Durante la República hay dos etapas: el bienio progresista en el que la educación sigue avanzando, dando especial atención a la población rural y el bienio conservador en el que todos estos avances se pierden intentando volver a lo anterior. Este proceso se denomina  “Contrarreforma”.
Tras esta época hay que destacar el Franquismo. La educación en la dictadura estaba ligada a la iglesia, imponiendo la religión católica como obligatoria, además debía se impregnar un intenso patriotismo en la mente del niño, suprimieron así  la educación mixta pues separaba a los alumnos de las alumnas en centros diferentes lo que  provocó un gran retroceso en la educación que se había construido hasta el momento.
Metodología:
     Para la elaboración de este trabajo hemos buscado información de manera individual sobre el tema propuesto, para ello hemos revisado diversas revistas, paginas webs y libros, posteriormente hemos puesto en común todas nuestras teorías y así elaborar un informe de manera grupal.

Resultados y Discusiones:
 De la Institucion Libre de Enseñanza hasta el S. XX
Francisco Giner de los Ríos junto con un grupo de catedráticos crearon en 1876 una universidad alternativa a la existente con el fin de ofrecer una educación libre de conciencias que permitiera el pleno desarrollo del conocimiento científico. De aquí surgió una escuela que se convirtió en un referente pedagógico con transcendencia en toda Europa, con métodos innovadores.
En 1882 el Ministerio de Fomento aprueba dos decretos: uno que acepta la tesis de la ILE cambiando la organización de las escuelas de párvulos y la formación de las maestras. Otro encomienda la enseñanza de párvulos a las mujeres, creando el Patronato general de escuelas de párvulos y apartando a los maestros que se encargaban de ello. Estas mejoras marcan una fecha señalada para el profesorado de la educación infantil. Aunque posteriormente fueron revocados por el marqués de Pidal y sustituyó dicho Patronato por una Junta de Señoras, volviendo a ser estas escuelas responsabilidad de la beneficencia. Posteriormente el partido liberal volvió al poder y las Escuelas Normales al presupuesto general del Estado.
En 1889, el conde de Xiquena suprimió el Patronato que había sido restituido por el ministro Carlos Navarro, se frustraba por tanto el desarrollo de estas escuelas y se impedía en España la valoración de esta etapa educativa.
En los años 60 se creó la Escuela Santa María, y se empezó a diferenciar en dos grupos a los docentes dependiendo si trabajasen en la educación primaria o en la secundaria, ésta práctica solo era común en algunos países europeos, no en España. Se consideraron por un lado a los docentes de primaria con el modelo ``normalista´´ y a los de secundaria con el ``académico´´.
     En la tradición formativa normalista tuvo un importante peso los componentes ideológicos y morales, este modelo se impartiría en instituciones como las Escuelas Normales, colléges de Educación.
En los 60 los dos modelos empezaron a ser considerados insuficientes para lograr profesores eficaces. Se plantea unas instituciones de formación de profesores al nivel de la enseñanza superior. Con la Ley General de Educación (LGE) en 1970, España fue uno de los países en incorporar la formación de profesorado a la universidad. La incorporación de las escuelas normales a la universidad supuso un avance en España con respecto a los profesores
El mayor cambio se produjo en los años 80 cuando la reorganización del profesorado de las Escuelas Universitarias pasó a formar parte de los Departamentos Universitarios.
La Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) se inició en 1990. Marcó unos cambios en la formación del profesorado en España. Uno de los objetivos que se planteó esta ley fue el de mejorar la calidad del sistema educativo en su conjunto. Para ello los profesores tenían que estar especializados y cualificados. Esta preocupación no fue solo en España sino también en los distintos países occidentales.
En España era preciso un cambio en los contenidos de los programas de formación, en la duración de los estudios. Sin embargo, esta reforma no llegó a producirse. Los contenidos y especialidades de los planes de estudio para los profesores de infantil y primaria fueron reformulados. Así las directrices para la elaboración de los planes de estudio que se publicaron en 1991 especificaron las materias troncales, comunes a todas las universidades del Estado.
Pero el cambio más sustancial del profesorado de infantil y primaria en esta etapa fue el que se derivó de una Disposición Adicional de la LOGSE, en la que se establecía la creación de Centros Superiores de Formación del Profesorado. Dichos centros tenían como finalidad impartir los estudios conducentes a la obtención de los distintos títulos profesionales establecidos para la enseñanza, así como llevar a cabo actuaciones de formación permanente.
En la práctica, la disposición fue determinante para la integración definitiva de las Escuelas Normales en las universidades. Así, tras la Universidad Complutense de Madrid en 1991, con la creación de la Facultad de Educación-Centro de Formación del profesorado, otras universidades fueron integrando la formación del profesorado de educación infantil y primaria en las Facultades de Educación.
La LOGSE volvió a establecer la obligación de realizar un curso de especialización didáctica para todos los Licenciados universitarios, menos los Licenciados en Pedagogía y de Magisterio. La regulación de ese nuevo curso de especialización, denominado CCP (Curso de Cualificación Pedagógica), no se llevó a cabo hasta 1995.
A lo largo de la historia del sistema educativo se han modificado muchos aspectos, pero en España siempre ha existido la diferencia entre el profesorado de infantil y primaria. Hasta casi mediados del siglo XX, no existen aportes en magisterio en educación infantil y la formación de este profesorado no avanzó tanto como la de los demás maestros. En los planes de estudios de las “Escuelas Normales” no aparece la importancia de una formación específica para los párvulos. Tampoco hubo ningún aporte continuo durante el franquismo.
Se puede hablar de una formación permanente de la formación de maestro en educación infantil ya a finales del siglo XX, a partir de 1969.
Se empiezan a realizar cambios en el 2007, por la necesidad de adaptar las titulaciones al “Espacio Europeo de Educación Superior”. Esto significó una mayor regulación de la profesión del magisterio de educación infantil, por lo que a partir de este momento se debía tener un título homologado de Grado para ejercer.
Conclusiones:
     La conclusión principal que se puede obtener de nuestro trabajo es que a la educación infantil desde un principio no se le ha concedido la importancia que debería tener, siendo minoritarios los momentos en los que la ley ha regulado esta etapa. Ha pasado por momentos de gran auge pedagógico que se han visto frustrados  con el retroceso significativo de otras etapas como el franquismo. Finalmente, tras esta inestabilidad, la educación infantil va resurgiendo y la formación de los profesores por tanto va mejorando.

Bibliografía:
      SANCHIDRÍAN, C. RUIZ BERRIO, J. (coords.) (2010). Historia y perspectiva actual de la educación infantil. Barcelona. Ed. Grao
     COLMENAR ORZAES, C. (1989). La formación de maestras en el método educativo de Fröbel en España. En Revista de Educación, 290, 135-158.
     EGIDO GÁLVEZ, I. (2011). Cambios y dilemas en la formación del profesorado (1961-2011). Cincuenta años de historia de España en perspectiva europea. En Revista Tendencias Pedagógicas, 18.


Presentación 

7 de octubre de 2014

Francia. Pauline Kergomard. Las escuelas maternales y escuelas normales.


Grupo: 7. Francia. Pauline Kergomard. Las escuelas maternales y escuelas normales




Introdución: Durante el siglo XIX se produce el surgimiento de las escuelas infantiles debido a factores de índole social y económico, relativos a la situación de la mujer y al desarrollo del capitalismo.
Palabras clave: Escuelas maternales, Francia, Pauline Kergomard, y escuelas normales.


*    Biografía

Pauline Kergomard (Burdeos, 1838-1925) fue una maestra laica y republicana que tuvo gran importancia en la transformación de los asilos en escuelas maternales. Dedicó cuarenta años de su vida a la educación maternal y asumió un papel fundamental en la creación del sistema educativo francés. Destaca su obra “La educación maternal en la escuela” (1906).  Se convirtió en la directora de “amigo de los niños”, una revista para la escuela infantil.
Era una pedagoga francesa e introdujo el llamado método francés para la escuela maternal. Luchó por conseguir que ésta fuese pública.
Para ella, la cultura física está en la base de su sistema y hace del juego el procedimiento esencial para conseguirla.
Defendía la idea de una escuela que impartiese lecciones basándose en el aprendizaje que el niño tiene en casa a través de las vivencias que proceden de la observación, de la manipulación de los objetos desconocidos y de la ayuda que le presta la madre guiándolo en ese proceso de “aprendizaje doméstico”
Madame Kergomard criticaba lo que ella llamaba la “educación homicida”, que “mataba” el espíritu de los niños. Creía que tanto “las pequeñas sorbonas”, que atosigaban a los alumnos con unas enseñanzas que no estaban preparados para recibir, como las “cárceles”, donde las maestras eran más guardias que enseñantes y primaba la obediencia al aprendizaje, eran profundamente dañinas para los niños.
También le daba mucha importancia a la preparación de las lecciones, ya que una clase no puede ser improvisada sino que tiene que estar preparada.

*    Las escuelas maternales

Las escuelas maternales fueron fundadas por Pauline Kergomard en el siglo XIX como consecuencia de buscar un lugar donde los niños (de 4-7 años)  pudieran estar  seguros y a la vez aprender, ya que sus madres empezaban a adentrarse en el mundo laboral. Para la realización de estas escuelas Pauline presentó cómo debía actuar un profesor y a la vez el alumnado y el equipo directivo del centro.
Según la autora las escuelas deberían tener un carácter público y gratuito, además deberían ser mixtas y laicas, sin embargo las clases no serían obligatorias. En ellas se les enseñaba el orden,  la limpieza, principios cristianos o geografía entre otras. Algunos de los principios por los que se regían dichas instituciones son: el respeto al niño; relevancia del juego y actividad natural del niño; desarrollo de la voluntad, de la confianza; ambiente adecuado; etc.
Destacaba la importancia de que el niño llegara a formar su personalidad y tuviera su propia autonomía.  El objetivo principal de  Kergomard era "desarrollar todas las posibilidades del niño… y darle las mejores probabilidades de salir adelante en la escuela elemental y en la vida". Las clases debían ser dinámicas, donde los niños pudieran explorar y descubrir nuevas cosas, donde pudieran desarrollar su imaginación, la creatividad, y su autonomía a la hora de realizar las actividades, para que así ellos fueran cogiendo confianza en sí mismos, y desarrollaran a su vez, su propia personalidad.
Para Pauline, lo importante es que el profesor ayude a los niños a desarrollar sus capacidades a través de actividades al aire libre y con mucha luz, preocupándose principalmente por el problema educativo y moral de los pequeños.


*    La escuela normal

El origen de los centros para la formación de los maestros se remonta a los siglos XVII y XVIII.  Durante estos siglos se organizaron seminarios y centros de formación pedagógica para los enseñantes.
Las instituciones para la preparación de profesores con carácter estatal surgieron primeramente en Alemania y posteriormente en Francia. En 1794, un decreto de la Convención nacional francesa, propuesto por Lakanal, dio origen a la primera Escuela  Normal.  En 1810 se creó la de escuela normal de Estrasburgo. 
Estas escuelas eran centros educativos, “promovidos y controlados por el Estado”, dedicados a la formación de futuros maestros, cuyo fin era extender un sistema escolar modernizado. (Escolano, 1982, p.55)
Pauline Kergomand observaba faltaba de homogeneidad ya que la mayoría de las escuelas normales primarias eran de maestros, quedando en minoría las de maestras y consideraba que el programa era muy defectuoso, ya que se basaban mucho en la teoría, pero les faltaba el estudio de la naturaleza, de la vida, del niño. Aunque esto mejoró, cuando el Consejo superior de instrucción pública estableció unas disposiciones al respecto con las que establecian la mision de formar a los docentes, tanto de escuelas primarias como de maternales e infantiles. Con esto se conseguia una mejor prepación para las directoras maternales y en consecuencia, para el progreso de las escuelas maternales.

BIBLIOGRAFÍA
ESCOLANO BENITO, A. (1982). Las escuelas normales, siglo y medio de perspectiva histórica. Revista de educación, (269), 55.
KERGOMARD, P. (1906): La educación maternal en la escuela. (Tomo I y II). Madrid: Daniel Jorro
VICENTE VILLENA DE, M.P. (2000-2001). La génesis social de las escuelas infantiles.  Pedagogía Social, Revista Interuniversitaria, (6-7).             
SANCHIDRIÁN, C. ( 2010). “La escuela maternal francesa. La construcción de un modelo propio.” Historia y perspectiva actual de la educación infantil.  (pp.  69- 87).  Barcelona: Graó.
FRABBONI, F. (1984) . La educación del niño de cero a 6 años. Madrid: Cincel.